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Las grandes multinacionales de ropa nos intentan colar la idea de que sus producciones son eco sostenibles... Mientras en  Nepal la Ropa Hippie Artesanal SOSTIENE a miles de familias. ¿Quien es quien?. ZAS tu tienda Hippie alternativa

MODA ECO, SOSTENIBLE Y ARTESANAL EN NEPAL

21 de Abril de 2022

El pensador y líder nacionalista indio Mahatma Ghandi dijo «Si pudiésemos cambiarnos a nosotros mismos, las tendencias del mundo también cambiarían. Cuando un hombre cambia su naturaleza, también lo hace la actitud del mundo hacia él», es decir, que cada uno de nosotros tiene el poder y la responsabilidad de convertirnos en el cambio positivo que esperamos ver en el mundo, y ese cambio nace de las acciones y decisiones individuales diarias.

Una de nuestras acciones diarias, que generalmente es automática,  y que tal vez no nos detenemos a pensar lo suficiente es vestirnos, y consecuentemente adquirir nuestra ropa, ya que generalmente compramos y usamos nuestra vestimenta basándonos en ideas como moda, temporada, fast fashion (tendencia pasajera), sin pensar en el origen de cada atuendo, los materiales de que está hecho, la forma en que fue producido, el destino del beneficio que implica la venta de cada pieza, y en fin el impacto que se genera directa o indirectamente con cada elección de vestuario que hacemos.

fast Fashion

Al referirnos específicamente al ámbito de la moda, como herramienta de cambio a nuestro alcance, hoy día es cada vez más fácil acceder a indumentaria y accesorios de origen y elaboración ecológicamente amigable, piezas confeccionadas con materiales regionales, que no utilizan tratamientos químicos contaminantes en sus textiles, hechas de forma artesanal, cuya producción y venta constituyen base de la economía de los pueblos que las fabrican y comercializan, y que además representan parte de su patrimonio cultural e histórico.

Uno de los países orientales donde actualmente cientos de familias dedican sus esfuerzos diarios, su arte y técnicas ancestrales a crear hermosas piezas, confeccionadas en fibras naturales de vibrantes colores, que impresionan no solo por sus detalles, modelos originales y funcionalidad, sino también por la comodidad que brindan, es Nepal. La cultura nepalesa está influida por la cultura india del sur y la tibetana del norte.

Nepal es un pequeño país, de poco menos de 150 mil Km² de extensión, que integra la cordillera del Himalaya, y limita con la India por el sur, este y oeste y con China por el norte, cuya capital es Katmandú, y se destaca por tener amplia variedad de territorios pues, a pesar de ser considerado como el “techo del mundo”, cuenta con regiones que van desde las planicies selváticas húmedas del Terai, parte de la cuenca de los ríos Ganges e Indo en la frontera con la India, hasta las más altas y gélidas cumbres del planeta, como por ejemplo el Monte Everest ubicado en su frontera con China, lo cual brinda ecosistemas adecuados para la producción de gran diversidad de materias primas de origen natural como el bambú, cáñamo, lino, algodón, cachemir y pashmina -lanas de cabra-, y lana de oveja y yak, contando así con materiales regionales de primera.

monte everest

Nepal es considerado un estado multicultural y multilingüe, y fue último reino hindú oficial del mundo, hasta el 2006, cuando fue declarado estado secular, a pesar de contar con una antigua y profunda tradición budista, principalmente centrada en la localidad de Lumbini, que fue el lugar de nacimiento del Buda Siddharta Gautama.

Lamentablemente, Nepal se encuentra entre los países más pobres del mundo, y aproximadamente la mitad de su población vive por debajo de la línea de pobreza de acuerdo a los estándares internacionales, la principal base de su economía es la agricultura (aunque solo el 20% de la superficie total es cultivable, otro 33% está ocupado por bosques, y la mayor parte del resto es montañoso), el procesamiento industrial de su productos agrícolas (yute, caña de azúcar, tabaco y grano), y la ganadería a pequeña escala (ovejas, cabras, yaks, búfalos), pero la producción de textiles y alfombras se ha expandido recientemente y ha representado alrededor de un 80 % del intercambio con el extranjero, el aspecto negativo de esta expansión es la forma industrial de producción predominante, concentrada principalmente alrededor del valle de Katmandú y las ciudades Terai como Biratnagar y Birgunj.

En este contexto, actualmente existe un considerable número de familias nepalesas, y pequeños talleres que se dedican al diseño y producción de prendas y accesorios de vestir de estilo predominantemente Hippie, Étnico y Alternativo usando bien materiales naturales de la zona como bambú, cáñamo, lino, algodón, lanas en ocasiones cosechados por ellos mismos empleando conocimientos ancestrales aplicando tintes naturales libres de ozono, sin productos tóxicos y nocivos, o bien materias primas importadas de los vecinos gigantes India y China con los que se fabrican textiles y prendas originales y exclusivas de producción artesanal, empleando, además de creatividad y arte, un patrimonio cultural, que refleja sostenibilidad, respeto por el ecosistema, e incluso misticismo, vinculado a una larga tradición de prácticas y estudios filosóficos y religiosos de gran simbolismo y trascendencia actual como el hinduismo y el budismo.

monte everest

Tristemente, en contraposición a esta sana realidad, en Nepal y muchos otros países orientales coexiste la producción industrializada de ropa, generalmente por parte de multinacionales que asientan sus fábricas en países con alto índice de pobreza, siendo la industria de la moda, según datos de la ONU, la segunda industria más contaminante a nivel mundial y con mayor impacto socioambiental, debido a la filosofía de producción masiva de ropa, enfocada en la confección y comercialización de prendas de estilos pasajeros con materiales de corta durabilidad, para estimular la compra constante por parte de los consumidores, y mantener el flujo comercial incrementando beneficios.

Estos sistemas industrializados de producción emiten toneladas de gases contaminantes y, además, requieren el uso de una cantidad excesiva de agua y productos químicos para sacar ropa al mercado. Por otra parte, además del significativo daño medioambiental generado, hay un perjuicio desde el punto de vista económico y social, porque si bien estas industrias de moda promocionan la generación de empleos y beneficios económicos para las zonas donde son asentadas sus fábricas, es sabido que dichos empleos son ofrecidos bajo condiciones poco favorables, con sueldos mínimos, llegando a ser conocidos casos de importantes fallas de higiene y seguridad (como el famoso caso de colapso de la fábrica de ropa de Dhaka de 2013, también conocido como el colapso del edificio Savar o Rana Plaza, cuando un bloque de ocho pisos, dedicado principalmente a la industria de la moda, se derrumbó en Bangladés, y murieron 1134 personas y otras 2437 resultaron heridas), e incluso casos documentados de trabajo o explotación infantil, principalmente debido a la flexibilidad y falta de control de las leyes, y la creciente automatización de la industria textil, que desmejora las condiciones laborales, y orilla a la población a aceptar empleos en ambientes  desventajosos al limitar la oferta de trabajo, además de monopolizar la economía.

Si bien es cierto que muchas de las piezas de ropa hechas en estas grandes industrias a menudo más barata que la ropa artesanal, por ser producida de forma masiva, con materia prima de baja calidad, y disminuyendo costos al pagar sueldos bajos, e instalar las fábricas en lugares económicamente deprimidos, no menos cierto es que el impacto negativo de la producción y comercialización de estas piezas es alto, y a la larga perjudica no solo al medio ambiente, sino a la propia economía y poblaciones que dice ayudar.

Paradójicamente, debido a los movimientos mundiales y el paulatino cambio de pensamiento y patrones de consumo de las personas, que poco a poco van tomando conciencia de la importancia del consumo responsable, muchas de las grandes industrias de indumentaria, en un esfuerzo por mantener sus posiciones de monopolios e incrementar sus ingresos económicos, se promocionan como respetuosos defensores del medio ambiente, alegando la implementación de técnicas de producción sustentables, asegurando que adquirir sus productos equivale a colaborar con el cuidado del medio ambiente. Mentiras con el único objetivo de vender más y más.

zas hippie

En ZAS, somos muy conscientes de todo lo anterior, y no podemos sino darle visibilidad dentro de nuestras modestas posibilidades. No en vano llevamos más de 30 años viajando a estos lugares, y comprando y realizando nuestras colecciones en pequeños talleres familiares cuyos propietarios ya se convirtieron en amigos y compañeros del viaje de la vida. Comprar prendas de ropa artesanales, que con el valor añadido el encanto de las cosas hechas a mano y detalles preciosos ayuda activamente a sostener miles de familias de países muy pobres como Nepal donde los beneficios de esta pequeña manufactura artesanal redunda en las personas que efectivamente fabrican los productos y no en las grandes multinacionales, comprar ropa hippie artesanal como la de ZAS es comprar prendas que ayudan a sostener familias que realmente lo necesitan y además son prendas representativas de una fascinante cultura.

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